CONEXION CEREBRO – MUSCULO

 

CONEXIÓN CEREBRO – MUSCULO________________________

 

En anteriores encuentros hemos hablado de cómo se ha tratado a Raúl en cuanto a su atrofia muscular. Recordar que hacíamos una serie de ejercicios para fortalecer los grupos musculares que creíamos necesarios, bien por la atonía muscular que presentaba o bien por lo que observamos en su comportamiento (arrastrar un pié al caminar, hombro caído, dificultad en movilizaciones de un lado, etc.). Según lo visto en Raúl y lo hablado con algunos de vosotros, el mayor deterioro físico se nota más en un lado que en otro, por lo que podemos pensar que hay una afectación desde el origen del recorrido neuromuscular, es decir, en un hemisferio cerebral. Observado lo anterior así como la evolución de Raúl a medida que íbamos introduciendo ejercicios, llegamos a la conclusión de que el ejercicio físico no mejoraba la musculatura en si por la acción física, sino que también mejoraba porque al hacer los ejercicios estábamos logrando una activación de las funciones neuromusculares, o dicho de manera más simplificada, le estábamos recordando al cerebro que tenía una serie de músculos de los que se había olvidado.

Sé que este es un razonamiento poco científico y sólo basado en la observación. Aún así, fuimos haciendo una progresión en los ejercicios, de manera que no sólo hubiese una acción física, sino que implicaran una dificultad que obligara al cerebro a activarse y a funcionar. Os ponemos el siguiente ejemplo con las manos:

  • Acción física: abrir y cerrar las manos.

  • Primera dificultad que obliga a activar al cerebro y reafirmar el recorrido neuromuscular: colocar en una mesa tres pelotas de goma de diferente color, ordenarle coger una pelota de un color y apretarla cinco veces, haciéndolo con las dos manos. De esta manera no sólo se hace la acción física, sino que se obligaba al cerebro a tener que discernir y tomar decisiones.

  • Segunda dificultad: tocar en un piano o teclado la escala musical de Do a Si. Se realiza con una mano y luego con la otra, de manera ascendente y de manera descendente. Con este ejercicio se potencia más la actividad cerebral que la física, siendo muy recomendable porque el niño en cuanto suena una nota mal se da cuenta del fallo.

Con esta progresión en los ejercicios se logra una activación y una mejora en la función neuromuscular. Además de mejorar el músculo (la parte final del proceso de contracción) y después de mejorar el mecanismo neuromuscular (la transmisión desde el cerebro al músculo), ¿podemos mejorar el origen, es decir, el cerebro?¿Por qué nos centramos en el músculo y no en quien controla dicho músculo? Por muy buenos neumáticos que tenga nuestro coche, si no le ponemos un motor que genere la fuerza para moverlas, no llegaremos a ningún lado.

Tomada la idea de querer mejorar el cerebro, ¿se puede lograr sin efectos secundarios y de manera que no interactúe con los fármacos que ingieren? Gracias a la naturaleza la respuesta es que si. Existen varias maneras de alimentar nuestro cerebro y evitar su envejecimiento, mejorando por tanto su rendimiento. A continuación os anotamos algunos alimentos que tienen una probada eficacia. Aunque por internet existe bastante información sobre ello, lo cierto es que no existen los suficientes ensayos clínicos. El motivo es que al ser productos naturales, no se pueden patentar, con lo que la inversión en este campo a las compañías farmacéuticas no les interesa del todo (sobre lo de que a la industria farmacéutica le interesa el dinero y no la salud, creo que ya sabeis lo suficiente). A continuación os proponemos dos fuentes, los ácidos grasos esenciales omega 3 y los antioxidantes.

· Ácidos grasos esenciales: estos ácidos son esenciales tomarlos en la dieta, ya que el cuerpo humano no es capaz de generarlos por si mismo. Al igual que las células del resto de órganos, las del cerebro renuevan sus componentes continuamente. Así pues, las células de mañana están hechas de lo que comemos hoy. Además, el cerebro está formado, en un 60%, por ácidos grasos, de los que el 40% es DHA, uno de los principales compuestos del Omega 3. Son los componentes básicos de la membrana de las células nerviosas, su envoltorio, a través del que se producen las comunicaciones entre todas las células nerviosas en todas las regiones del cerebro y del cuerpo. Lo que comemos se integra directamente en estas membranas y constituye la trama. Si sobre todo consumimos grasas saturadas –las que, como la mantequilla o las grasa animales, permanecen solidas a temperatura ambiente-, su rigidez se refleja en las de las células del cerebro. Si, por el contrario, comemos sobre todo grasas poliinsaturadas –líquidas a temperatura ambiente-, las células del cerebro serán más fluidas, más flexibles, y la comunicación entre ellas más estable. Sobre todo si se trata de ácidos grasos omega-3. Las principales fuentes de ácidos grasos esenciales omega-3 son las algas y el plancton, que nos llegan a través del pescado y el marisco, que los acumulas en sus tejidos grasos. Los pescados azules más ricos en grasa son la mejor fuente de omega-3. No obstante, los pescados de piscifactoría son menos ricos en omega-3 que los salvajes. Además de en la dieta, existen en el mercado múltiples suplementos en forma de cápsulas o perlas con ácidos grasos omega. Hay numerosos estudios que incluso están accesibles en internet, que demuestran su eficacia en algunos tipos de depresión, demencia (incluido el alzheimer), déficit de atención e hiperactividad en niños, que favorecen el desarrollo cerebral en bebés, etc.

· Antioxidantes: como su nombre indican, evitan la oxidación. Esto nos vale para evitar la muerte de nuestras células por oxidación. La principal fuente de antioxidantes son las vitaminas A, C y E y el mineral Selenio. Estos los podemos encontrar en suplementos en forma de comprimidos o cápsulas o encontrarlos en plantas medicinales o alimentos. Dos ejemplos son el Ginko Biloba y las baya de Goji.

  • Estracto de Ginko Biloba: mejora la insuficiencia circulatoria cerebral, aumentando el flujo de sangre al cerebro lo que reduce los desordenes de la memoria, de la atención, la concentración, la depresión y la ansiedad entre otras cosas aumentando la capacidad cognitiva a corto plazo. Es un antioxidante poderoso, protege el cerebro controlando la acción deletérea de los radicales libres debido al envejecimiento. Favorece la captura de los radicales libres a nivel cerebral.

  • Bayas de Goji: entre otras cosas contiene 18 aminoácidos esenciales, 21 oligoelementos, antioxidantes carotenoides, vitaminas A, B1, B2, B6, C y E, ácidos grasos Omega 3 y Omega 6. Por ello se utiliza como antioxidante, además de ayudar a recuperar la memoria y desarrollar el crecimiento muscular.

Sin profundizar, espero que os sirva de orientación, reflexión y debate, el cual recomiendo extender a vuestro alrededor para rebatir y mejorar esta idea y opinión, siempre con el objetivo de encontrar soluciones prácticas que mejoren la calidad de vida de vuestros hijos y la vuestra.

OSCAR CAMPILLO.

 

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